lunes, 5 de octubre de 2009

Lorna y el Cocktail Special




‘Lorna the exorcist’, también conocida como ‘Les possédées du diable’, es una película de 1974 que he tenido la suerte de descubrir aunque sea en una copia hablada en francés y subtitulada en inglés. Sin duda mucho mejor que aquella película donde hablaban en francés o inglés según la secuencia, o aquella otra en sueco subtitulada en ruso (no entendí nada, pero fácilmente me hice con el guión a pesar de su sonada ausencia).


La película dirigida por Jess con el pseudónimo de Clifford Brown está protagonizada principalmente por Pamela Stanford (Lorna) y Lina Romay (Linda) en los papeles de madre e hija (poseída) respectivamente, además de unos padres biológicos, Patrick y Marianne, que componen el cuadro dramático de referencia.


Al principio aparecen Lorna y Linda en una escena lésbica que no llegamos a comprender hasta las últimas fases de la película, ya que Linda resultará ser la hija de Lorna, o casi, ya que en realidad las brujas son estériles y para concebir han de utilizar a pobres hombres como Patrick, que a cambio de suerte, dinero y felicidad, aceptan follar con la bruja y hacer el amor con su mujer, de forma consecutiva y malediciente, dado que la que engendra es la mujer del marido y al final deben ofrecer la hija a la bruja.


Si acaso reconocí en aquella primera escena de sexo entre sábanas y cortinas el poder desatado por la masturbación de Lorna que se concretó más tarde en un succubus con forma de Linda. Recordemos que con el acto sexual no solamente se engendran cuerpos, también se crean espíritus en otros planos astrales, que de alguna forma u otra deben manifestarse en la dimensión humana para resolver sus dudas existenciales.


Ante esta revelación me sentí como Theodor Reuss, gran maestre de la Orden del Templo de Oriente (OTO), cuando en 1913 acudió al piso del mago Aleister Crowley para acusarle de divulgar los secretos del Noveno Grado de la OTO concernientes a la magia sexual. En realidad Crowley había descubierto el secreto por su inspiración divina (quizás satánica) y lo explicitó en unos enigmáticos versos de su ‘Libro de las Mentiras’ (cap 36), que como en la película de Jess, no se entienden hasta el final:


‘Dejad que el Adepto se arme con su Bastón Mágico y su Rosa Mística.

Que en el centro haga los signos de LVX con el debido respeto y silencio, que haga los signos de NOX. Omitiendo los signos de IR.

Dejad que avance hacia el Este y haga el Hexagrama Sagrado diciendo:

PATER ET MATER UNUS DEUS ARARITA.
MATER ET FILIUS UNUS DEUS ARARITA.
FILIUS ET FILIA UNUS DEUS ARARITA
FILIA ET PATER UNUS DEUS ARARITA

OMNIA IN DUOS : DUO IN UNUM : UNUS IN NIHIL : HAEC NEC QUATOR NEC OMNIA NEC DUC NEC UNUS NEC NIHIL SUNT

Dejad que repita los signos de LVX más no los de NOX: porque éste no es ese el que se levantará en el Signo de Isis Regocijada’



En este 36 del ‘Libro de las Mentiras’ se descubre de forma velada la unidad de los cuerpos en ARARITA, o sea, en su forma sexual degenerada que responde a las diferentes formas de incesto en el núcleo de la familia.


La cuestión del incesto aparece en el cierre de la película donde Linda seduce a su padre para mantener relaciones sexuales, y constituye un referente universal que se acaba de desarrollar en la siguiente película ‘Cocktail Special’ de 1978.


Seguramente la película ‘Cocktail Special’ la podríamos catalogar en la lista de las ‘Eugenie’, porque de nuevo la protagonista es la ingenua hija de la imaginación del marqués de Sade que vuelve a padecer las humillaciones caóticas de la mente del perverso director en su peculiar manera de ver el mundo.


El Coktail Special consiste en una base de Vodka y Grosella a la que se añaden los orines de una mujer y el esperma de su cuñado (por lo de la coña con que se prepara el combinado). Este mejunje se lo ofrecen a Eugenie como sacramento, la cual lo disfruta con fruición desconocedora de los particulares componentes del ‘cubata’. Después todos los miembros presentes también comulgarán con el dulce líquido en una ceremonia característica de estas sociedades secretas.


Los preparados a base de fluidos vitales constituyen la base con que los Magos y Alquimistas han desarrollado sus estudios con el fin de descubrir la ‘Piedra filosofal’ y el ‘Elixir de la Vida’. Crowley definió el ‘Elixir de la Vida’ como lo más radiante y lo más poderoso que haya existido en el Universo. Desde la antigüedad los alquimistas buscaban este elixir con la intención de conseguir riquezas y ‘la eterna juventud’.


Según Crowley para su preparación se debía desarrollar la cópula del Mago con la Suma Sacerdotisa acompañados por los cánticos de los acólitos, y se conseguía en el momento del orgasmo (correctamente sincronizado y manifestado entre susurros de letanías sagradas), resultando el elixir de la mezcla de las secreciones genitales del macho y la hembra en su justa proporción. Este elixir debía de ser tomado al momento por todos los participantes en la ceremonia directamente del mismo sexo de la Suma Sacerdotisa.


Las investigaciones de Crowley se remontaban a 1914, cuando él y Neuburg desarrollaron los ‘Trabajos de París’. Estos trabajos fueron un conjunto de veinticuatro invocaciones a Mercurio y Júpiter con los que Crowley se proponía adquirir los poderes de Sumo Sacerdote, y que se desarrollaban con los ritos del grado IX en su fórmula del sacrificio (acto sexual) y tomando el semen como sacramento. Con estas invocaciones buscaron la comunión con los dioses, utilizando el sexo para alcanzar los niveles más elevados en el plano astral.


En ningún momento pretendían obtener placer con sus actos de mutua sodomización, sino entrar en trance para experimentar visiones de Mercurio dándoles besos con su lengua de serpiente, y para revivir fragmentos de sus vidas pasadas como prostitutas sagradas de Astarté en la ciudad griega de Agrigento en Sicilia.


Seguramente Jess era conocedor de esos secretos mágicos y trató de explicar su versión de los hechos a través de sus distintas películas, resultando ser ‘Lorna’ y ‘Cocktail’ dos de las más reveladoras. En este sentido aparece en ambas películas el sexo como sacramento y los actos de incesto y lesbianismo se desarrollan como ritos sagrados.


Especialmente interesante es la última secuencia de ‘Cocktail Special’ donde los miembros de la Sociedad aparecen con máscaras bailando desnudos y preparando el encuentro de Eugenie con su padre. El padre se entrega a la lujuria sin saber que su hija participa en la orgía, y cuando se sacan la máscara y lo descubre ya es tarde: la ha violado sin contemplaciones.


Todo ello me recuerda esa secuencia de la película póstuma de Stanley Kubrik: ‘Eyes Wide Shut’ , cuando Tom Cruise se introduce en una mansión donde un grupo de personas aparecen cubiertos por capas y máscaras mientras contemplan a un grupo de mujeres desnudas y enmascaradas realizar un ritual oscuro. Las mujeres forman un círculo sagrado alrededor del Mago siguiendo los acordes de la música y mientras liberan sus bellos cuerpos caminan pronunciando invocaciones y ofreciendo su alma al diablo. Se tocan, se besan y se distribuyen por las distintas habitaciones del castillo para practicar el sexo con todos los asistentes en todas sus actitudes, procedimientos y contenidos.


Los miembros de estas Sociedades Secretas pretenden dominar el mundo, y no se arrugan ante las propuestas satánicas y las técnicas de magia sexual si todo ello sirve a su propósito. En este film Kubrick nos revela algunos de los ritos de magia sexual que varias de estas sociedades de élite protagonizan. De hecho Kubrick era consciente de los riesgos que asumía cuando el primer pase tuvo lugar bajo condiciones de extremo secreto, y nunca sabremos realmente que pasó cuando el director murió horas después de mostrar este primer pase a Tom, Nicole y dos ejecutivos de la Warner.


Por suerte Jess fue más discreto mostrando estos secretos, o quizás su papel de director maldito de la serie B con guiones Z no llegaron a llamar la atención de esas peligrosas organizaciones, y así todos podemos continuar disfrutando de su talento y a él seguir viviendo con su mito de Gradiva.


‘Gradiva, la que avanza’, ilustra este post y hace referencia al libro de 1903 del escritor alemán Wilhen Jensen, donde se cuenta la historia de Harold, un joven arqueólogo que se enamora de la imagen de una mujer que aparece en un bajorrelieve que ve en un museo de Roma. Harold consigue una copia en escayola del bajorrelieve, al que denomina GRADIVA o "la muchacha que avanza" y lo coloca en su gabinete de estudio. Cautivado por esta figura se convence a sí mismo de que la puede encontrar en Pompeya. Allí cree encontrarla, caminando tranquilamente a su lado. Pero la mujer que encuentra resulta ser Zoe, el amor de su infancia, quien fingiendo aceptar su delirio, intenta curarlo.




El mito de Gradiva fue utilizado por Freud y Jung para sus estudios de psicoanálisis y es representativo del poder de la musa en la manifestación de cualquier artista, específicamente la forma femenina (mejor desnuda) como inspiración del director de cine por sus pulsiones eróticas que lo impulsan a concretar mediante imágenes sus visiones de los planos astrales. En nuestro caso podríamos decir que Lina Romay es la Gradiva de Jess, y como objeto de adoración motivo de inspiración y creación.


Encerraré este post con las palabras de Crowley de su ‘Libro de las Mentiras’ :


‘Laylah es la única Verdad, que se representa a sí misma como el Macho Cabrio para reforzar la imagen Crística de ser su salvadora: Demonio y Dios a la vez.

La llave de la liberación se alcanza a través de Laylah, alcanzando la propia redención a través de la Materia por el sublime y supremo sacrificio en su manifestación mágica de Amar al Demonio porque así se Ama a Dios.’


 

2 comentarios:

LEBLANSKY dijo...

Un cop més, amic A. A., fas veritat allò d'"instruir deleitando".
La llàstima és que no he vist les pel·lis que cites!

Aris dijo...

Quan es veiem te les passo
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