lunes, 21 de mayo de 2012

Paprika, Paprika !!!, los burdeles de D'Amato Tinto



Paprika en suajili significa Tetas Grandes, y de hecho es lo que más llama y quema la atención por la devoción de los señores directores a esa parte de la anatomía de sus protagonistas.


Tinto Brass es un director veneciano irreverente que resuelve sus películas con protagonistas mujeres de gran carga erótica servida entre curvas de pechos y culos evidentes. En 1991 nos presenta su película ‘los burdeles de Paprika’ , y cuenta la historia de una inocente joven que, enamorada, se pone a trabajar en un burdel para ayudar económicamente a su novio que quiere abrir un negocio y no tiene ni un duro.


Paprika se sacrifica por amor y una vez en el jardín de la hetairas surgen todo tipo de situaciones sexuales, desde la masturbación necesaria realizada por el médico en su exploración vaginal hasta el incesto por parte de un tío suyo que la descubre y abusa de ella amenazándola de descubrirla.


La historia se sigue con ardor guerrero entre los senos y cosenos bamboleantes de la exuberante protagonista Debora Caprioglio. Culo hermoso y poblado pubis que utiliza Tinto Brass para retratar la prostitución con colores irónicos en una historia que desprende optimismo y alegría, tanto que de contrabajo se insinúa con dudoso gusto que las mujeres tienen el gusto de prostituirse por perverso sexo y degeneración vaginal.


Nada y guarda la ropa con unas mujeres capaces de volver loco de deseo a cualquier hombre, que se muestran seguras de sí mismas, son curiosas, alegres, juguetonas, disfrutan plenamente y aman profundamente. Todo ello en una narrativa de plástica visual entre espejos que reflejan ambientes y personajes como fetiches ocultos de otra realidad.


La película muestra los últimos suspiros de los grandes burdeles de la Italia de los años 40, antes de que gobiernos fascistas ordenaran cerrarlos, ocasionando con ello una de las mayores pérdidas para la Humanidad, que si se perdieron aquellas casitas blancas todavía nos quedan muchos museos de arte contemporáneo para visitar las tardes de un sábado sabadete.


Sin ser una Obra de Arte sí es un Monumento del cine erótico, sincero elogio de la carne en los azules oscuros de la escalera que avanza hacia las enigmáticas habitaciones de los burdeles consentidos, en todos los sentidos.


Hasta que apenas cuatro años más tarde Joe D’Amato, el romano, decidió hacer un remake porno con la presentación de una joven que empezaba en el género: Erika Bella.


D’Amato aprovecha las licencias propias del género X para mostrar con delicia las curvas y el trasero de la nueva protagonista. De ano enano el orificio sufre las acometidas de todos los hombres como ofrenda de un director a otro en deferencia al sentido fetichismo de Tinto.

Rose la bella Erika Bella, llega en la década de 1920 para trabajar en el burdel de la señora Giselle, y vaya si trabaja en los siguientes 90 pornográficos minutos.


Comparar Deborah Caprioglio, la original Páprika, con Erika Bella que decora el film porno, es de difícil solución y un debate inútil entre lo que se insinúa y lo que se muestra como sexo explícito.


Aunque debo admitir cierta debilidad por la Caprioglio y su protocolo, no puedo obviar el delirio de esa cruz del apóstol San Andrés, la X del cine X, como promesa de éxtasis ante las restricciones políticas de orden moral y económico. Es entonces cuando la intersección de ambos films se me ocurre como la mejor opción de formación.


Abandonado a cualquier otra preocupación me limito a fusionar las imágenes de las películas de Tinto y D’Amato para conseguir lo que celestialmente soñaba: el cine perfecto. Donde el film de Tinto Brass se para, luego suma D’Amato en esta versión extendida, donde no son insertos los desperfectos, sino perfectos planos de intromisión anal y vaginal que dan al espectador la posibilidad de ver con sus propios ojos lo que no se puede ver nunca en la Realidad.


Mucho más emotivas son las imágenes que acercan el sexo al rostro de la protagonista, un rostro que expresa deseable convicción mientras intercambia miradas cómplices con su pareja.


Al final Paprika encuentra en un cliente su novio convencido. Se casan y Paprika se convierte en señora de, así que, su transfiguración de prostituta a virgen es todo un ejemplo del poder divino del amor, aunque a veces el amor hacia una mujer se llene de deseos para que deje de ser virgen…. Dios los hombres como son, y la noche de bodas se la pasaron juntos rezando !!!!!





Enlaces


Paprika (1991) del director Tinto Brass con Debora Caprioglio


http://www.imdb.com/title/tt0098063




Paprika (1995) del director Joe D’Amato con Erica Bella


http://www.imdb.com/title/tt0127072





FOTOS

Débora Caprioblio





Erika Bella






Nos quedamos con Paprika .........

























4 comentarios:

Enric H. March dijo...

Jo hauria fet un altre mix: la de Tinto Brass protagonitzada per Erika Bella. Ens carregaríem la "innocència" de la Caprioblio a canvi de l'obscenitat de la Bella. Perquè segur que estàs d'acord amb mi que Erika Bella té un dels cossos (i els gestos i les mirades) més obscens del porno mundial.

Astrum dijo...

Jo pensava sense innocència en un encontre de cossos i ossos de alt voltatge... infinita tensió i resistència 0. xx^2!!! = ;-)

Armi dijo...

Jo recordo haver vist algun cop ni que sigui el començament de la de Tinto... Em sona el noviet acomiadant-se d'ella al burdell i després ella començant a practicar la feina amb els primers clients... (I la Madame fotent-li certa bronca perque ella confessava haver disfrutat de debò amb un client).

Suposo que no ve al cas del tot però lo que més em ve al cap ara mateix és el famós títol "Historia de O", que jo no havía vist mai fins que, fa molt poc, la van fer a certa cadena de tele. Diferent, però amb paralel·lismes de plantejament i inici... I que, en la seva (ingènua i descarada) llaminaduría per a fantasíes masculines, em va provocar certa coseta... De la peli (o les pelis) que verament es parla aquí no puc dir tampoc molt més...

Be... Carn més abundant! Això sí que em consta. Es Tinto!

miquel zueras dijo...

Siempre se agradece ver a la rolliza Caprioglio. Saludos. Borgo.